Plaga de pseudoescritores

Por EMERSON SORIANO

Nuestra vanidad y ansias de validación social es a veces tan grande que no importa cuán seguros estemos de que los demás conocen los límites de nuestras capacidades de especulación teórica, si alguna, comoquiera nos aventuramos a opinar sobre cualquier tema sin ningún sentido del riesgo, por abstruso que tal tema nos resulte. La cuestión es no quedarnos callado. Algo tenemos que decir. Como si no alcanzáramos a ver que, callados, los demás no advertirán si somos estúpidos o no -lo cual me parece más ventajoso-, pero que, una vez nos hemos atrevido a iniciar la peligrosa travesía de las incoherencias y los yerros, los avezados -y aun los no tan avezados- conocerán lo que somos.

Es verdad que hay una vasta población de personas a las que quizás logremos impresionar con cualquier galimatías. Solo que no son estos últimos los que nos identificarán como estúpidos, sino precisamente aquellos cuyo reconocimiento se nos vuelve desiderátum. Pero, he aquí que a los que así obran les ha aparecido una tabla de salvación de invaluable “trascendencia”: la inteligencia artificial. ¡Oh maravilla! ¡Ahora sí que estamos todos al mismo nivel!, exclamaría con orgullo un hominino aún rezagado en su escala de Australopithecus. Pero resulta que, como he aprendido del ingenioso filósofo Mito Núñez: “Es más difícil aparentar algo que serlo realmente”.

Y no es que me cause envidia la torpe habilidad -el oxímoron es consciente- de obtener un producto “terminado” por previo encargo a la inteligencia artificial en cualquiera de sus versiones. No, en modo alguno. Es lo irritante que resulta que un haragán intelectual me distraiga de mis asuntos realmente interesantes y edificantes para hacerme detener en su disparate con pretensiones de “obra”. Por desgracia, vivimos una época en la que no se puede renunciar a ciertas cercanías. Por mor de las benditas redes ya no puede uno siquiera elegir con quien o quienes interactúa. De modo que estamos expuestos gravosamente a estas conductas performativas, a padecerlas.

Así que, amiga o amigo de actitud manifiestamente performativa, tu postureo deconstructivo, en la misma medida en que sigas permitiendo que la inteligencia artificial “obre” por ti, te hará más infeliz. Porque estarás en grandes aprietos cuando te toque demostrar, lejos de la diosa IA tu conocimiento y sabiduría. Lee con pasión ¡Utiliza esta herramienta para ampliar tu acervo no para atrofiarlo!, instrúyete. Cultiva el pensamiento complejo, te ayudará.  Una buena lectura sería “Complejidad: El surgimiento de una nueva ciencia al borde del caos”, de M. Mitchell Waldrop. Aumentará tu capacidad hermenéutica y de enfoque. Te deseo suerte.

POPULARES

CATEGORIAS

Edición digital del Periódico EL YUMERO con información general, social, política, económica, local y nacional.

© 2026. Todos los derechos reservados.