Por EMERSON SORIANO En los últimos meses, le veíamos llegar cada sábado, ya no como antes, cuando, si bien la guadaña de La Parca -como a todos- le acechaba, esta aún no había empezado a blandirse en su entorno en la odiosa danza de la negación. Había vuelto, y lo había hecho en una suerte […]
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