La encarnación de Ícaro

Emerson Soriano

La soberbia es un elemento presente en infinidad de mitos y relatos de ficción en los que sus protagonistas desafían hasta a los propios dioses para luego terminar en la franca ruina. Es la secuencia vital de «hýbris y némesis» de los griegos, que adquiere notoriedad en «El rey Midas»«Aracne» y «Faetón»; también en «El rey de la montaña de oro»«El Tiro»«La caída de la Casa Usher»«Macbeth» y una miríada de casos en los que el inventario final se resume en el desconsuelo, el dolor, la humillación o la muerte. Atendiendo a la coyuntura actual, se puede afirmar que, en la República Dominicana, la clase política, por mor de su indiferencia, ha propiciado la encarnación de uno de los personajes míticos más célebres: Ícaro.

No ha llegado aún el momento de confirmar la ruina de este personaje que, desde mi óptica, encarna a Ícaro, pero es previsible que llegará. No hay forma humana posible de evitar la estrepitosa caída de este enano convertido momentáneamente en gigante en un segmento de la población abandonado a su suerte por el Estado desde siempre. ¿Y por qué le llamo enano? Pues, por una razón muy sencilla: por uno solo de sus rasgos —si los enumerara todos, terminaría siendo un gnomo—, el de su vocabulario. Pues, decía Arturo Uslar Pietri, «el hombre es del tamaño de su vocabulario», y el de este al que me refiero no solo es escaso, sino vulgar. Entonces, siento que «enano» es un término insuficiente para calificar a este hombre.

Unos datillos proyectados convenientemente por designio foráneo lo han hecho creerse —torpe y vanidoso como deviene— que es el redentor del momento. Como ha visto que los vientos regionales han empujado proyectos políticos encabezados por los llamados «outsiders», ha llegado a creer que es su momento. Tanto, que ya el jueves pasado apareció en su santuario prometiendo juicios sumarios, así como también discriminación laboral.

No quiero dejar de reiterar lo que he dicho antes: que estamos pagando el precio de la exclusión. Los excluidos están compelidos a avanzar a fuerza de dispensarnos lo que tienen, lo que les hemos permitido construir en su limitado espacio de sobrevivencia y, en este caso, ha aparecido uno al que ven como redentor, y este, lleno de soberbia, ha emprendido su vuelo provisto de alas de cera, mismas que se derretirán el día después del último domingo de mayo de 2028. Ícaro ha encarnado, pero igual se precipitará al profundo mar. Con todo, ¡políticos, no jueguen con candela; trabajemos para incluir!

POPULARES

CATEGORIAS

Edición digital del Periódico EL YUMERO con información general, social, política, económica, local y nacional.

© 2026. Todos los derechos reservados.